Uno de los errores más frecuentes es utilizar contraseñas cortas, ya que al usar algo más extenso, demorará más al hacker en descubrirla. La extensión óptima debe ser al menos de 12 caracteres.
Asimismo, es común que en las contraseñas aparezcan palabras habituales como lugares o nombres, que ya son fáciles de plagiar. Sin embargo, si se mezclan letras mayúsculas y otras minúsculas, con números y símbolos, puede ser el primer paso para crear una contraseña robusta, difícil de hackear.
Existen diferentes tipos de contraseñas que pueden ayudar a fortalecer la seguridad de nuestro sitio web. Por ejemplo, las contraseñas de frases, en la cual redactas una frase y tomas las dos primeras letras de cada palabra. Por ejemplo “Chile es campeón de América 2016”. Esto quedaría “ChCaDeAm2006”. Si le agregas signos, mucho mejor.
Otra forma de hacerlo es tomar tres elementos sin conexión, llamado el método PAO, que viene a ser Persona, Acción y Objeto. Con esto, eliges una frase divertida, agregándole signos entre medio. Por ejemplo, “Gato”, “Comer” y “Pizza”. Tu contraseña sería “MiGataCanela23_come_pizza_conpiña”.
La idea de todo esto es reducir las probabilidades de que un intruso ingrese a nuestro sitio web, robando información, ya sea nuestra o de nuestros clientes. La seguridad parte por uno, por lo menos hay que ser muy cuidadosos, para no estar dentro del grupo de personas que aún tienen contraseñas como 12345.